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Se estrena vídeo en homenaje a Agustín Barrios «Mangoré», filmado en la casa museo

Se Estrena Vídeo En Homenaje A Agustín Barrios «Mangoré», Filmado En La Casa Museo

Asier Peláez, músico y exdirector del Conservatorio Profesional de Música «Pablo Sarasate», ha estrenado Nocturnal After Barrios y Lenaerts, un vídeo en el que rinde homenaje a Agustín Barrios «Mangoré», uno de los autores más relevantes del repertorio de la guitarra clásica.

El vídeo fue filmado en la casa museo del Centro Henri Lenaerts, en Irurre, debido al propósito de Peláez de lograr un entorno intimista y acogedor como escenario para esta pieza audiovisual.

A continuación compartimos unas palabras del autor de este homenaje sobre las motivaciones que tuvo para impulsar este proyecto:

En mi época de estudiante, La Catedral, de Agustín Barrios «Mangoré», era siempre una de mis obras elegidas, y aunque no dejaba de estudiarla, su ejecución en concierto me despertaba un particular miedo escénico.

Con los años he revisado las bases de mi técnica, indagando en aquellos gestos más esenciales, en un intento de equilibrar el movimiento de mis dedos y las diferentes partes de mi cuerpo. Pero ha empezado a funcionar cuando he buscado desde la serenidad, y sólo entonces he conseguido sentirme bien con el Allegro Solemne, movimiento final de La Catedral de «Mangoré». 

En la casa museo del Centro Henri Lenaerts, donde hemos grabado, se respira serenidad. Cobijo excepcional en este viaje. «El ser humano ha de tener el valor de ser él mismo, conocerse a sí mismo, creando un espacio íntimo a su alrededor que le ayude a pensar, reflexionar, conocer el cosmos desde su yo profundo que es inmutable a todo influjo negativo… vivir en el espacio de la belleza» escribió Henri.

El escultor comenzaba cada nuevo trabajo creando un modelo en arcilla: «Un modelo es siempre bello, proviene de la energía espontánea transmitida por la mano. Pero no es más que la expresión de un sentir. Esto no es aún una escultura… Modelar arcilla es fácil, pero tallar mármol, la piedra, o cincelar el bronce, es algo bien distinto». Al músico también le mueve el deseo de contar algo, siente este impulso desde las primeras notas, con cada nueva obra de su repertorio. Pero igualmente debe tallar su técnica -cada día-, definir el fraseo y encontrar las digitaciones adecuadas para los diferentes pasajes. «He ahí el proceso desde ‘el sentir’ hasta la pátina», concluía Lenaerts. Escultura y música parecen encontrarse. 

El sentir del artista resurge cada vez que alguien ve y escucha. Ojalá el registro audiovisual brinde a la interpretación musical, en cierto modo, la permanencia de la escultura. 

Estas tres piezas, selección desde el ingente legado compositivo de Agustín Barrios «Mangoré», configuran mi pequeño tributo –tras el 75 aniversario de su muerte- a este genio de las seis cuerdas, cuya vibración universal manó desde las frondosas «junglas del Paraguay». Propongo un viaje retrospectivo -e introspectivo- en busca de la serenidad personal, invirtiendo el orden habitual de escucha de La Catedral. La repetición incesante de semicorcheas del Allegro Solemne parece representar nuestro vertiginoso ritmo diario –crisis de la modernidad que también atormentaría a Lenaerts-, aunque conjugado con breves apuntes melódicos, a modo de plegaria. La polifonía del Andante religioso nos ayuda a encontrar la calma y cierto estremecimiento recordando nuestros pasos -búsqueda de nuestro yo-, donde también vuela Ícaro… Y al fin, conectando con nuestros sueños, la barcarola dedicada a la joven Julia (Florida) desde el murmullo del agua en el patio, junto a la bella Ofelia, yacente en el río.

Animo a buscar catedrales de serenidad en nuestros lugares más queridos.

Mis más sinceros agradecimientos a los responsables del Centro Henri Lenaerts, a todo el equipo técnico, a mis estudiantes -con quienes tanto aprendo-, amigos, y a mi familia.

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